.png)
.png)


Hay una idea en la ciencia que intenta explicar cómo algo aparentemente insignificante puede alterar todo lo que viene después, se llama efecto mariposa, nosotros preferimos pensar que es la forma científica de explicar la magia.
La nuestra comenzó celebrando el amor.
Dos despedidas de soltera, dos grupos de amigos y una noche de Halloween en Cancún. Un hada había cambiado sus planes a último minuto, Spiderman había salido a celebrar a dos de sus mejores amigas. Sus historias no tenían por qué cruzarse esa noche,pero lo hicieron.
Se conocieron y, cuando llegó el momento de despedirse, ella y todos sus tequilas gritaron desde la ventana de un auto, dejando una última frase en el aire: “Te veo en Bogotá.”, era una broma o eso creíamos... pasaron los meses, cada uno siguió con su vida, en su país, con sus propios planes, hasta que dos vuelos volvieron a ponerlos en el mismo lugar.
BOGOTÁ, el mismo aeropuerto, el mismo día, a las mismas horas.
Sin haberlo planeado, volvimos a encontrarnos.
Hay días en los que el tiempo parece no existir, ese fue uno de ellos. Hasta ese momento, encontrarnos había sido cuestión de coincidencias, volver a vernos fue una elección.
Así empezaron nuestros viajes entre Colombia y Chile… las llegadas, las despedidas y las ganas de volver y entre tantos kilómetros, llegaron las primeras veces de toda historia de amor.
cidencias.
Un “te amo” gritado entre miles de personas, una cima en Valle del Elqui con un “seamos grandes juntos” que nos convirtió en un nosotros. Más de treinta vuelos para seguir escogiéndonos hasta que un día, escogernos empezó a significar para siempre.
Fue en París. No hubo plan, ni nada montado solo una caminata a medianoche, hablando de la vida. Una esmeralda encontró su momento mientras a lo lejos la Torre Eiffel se iluminaba por última vez como si la ciudad también hubiera dicho que sí. Y cuando las luces se apagaron, una rosa llegó en manos de una desconocida, nos abrazó como si aquella felicidad también le perteneciera por un instante y siguió su camino.
hoy esta historia nos encuentra en la Patagonia, un lugar que probablemente nunca estuvo en nuestra lista. Llegamos hasta aquí por otra de esas coincidencias que aparecen sin avisar. quizás por eso a algunas ya nos gusta llamarlas señales. Estar aquí nos enseñó que hogar tiene mucho menos que ver con un lugar y mucho más con tenernos, seguimos eligiéndonos y diciendo que sí a todo eso que nunca estuvo en los planes.
Puedes llamarlo Dios, destino, magia, nunca sabremos qué habría pasado si una sola cosa hubiese sido diferente.
Pero sucedió. Y estamos aquí.
Después de todo, quizás se trate simplemente de dejar espacio para todo lo que aún no sabemos que está por encontrarnos.
Quizás ya estés viviendo la tuya. Quizás aún espera su momento.
Esta es la nuestra.